

Cada vez es más difícil encontrar actividades que reúnan a toda la familia lejos de las pantallas. Una experiencia al aire libre en Querétaro propone cambiar esa rutina con juegos, naturaleza y convivencia
Entre el trabajo, la escuela y la rutina, muchas familias enfrentan el mismo dilema cada fin de semana: ¿a dónde ir para que todos disfruten, desde los niños hasta los abuelos?
Las opciones suelen repetirse. Centros comerciales, restaurantes, cine o parques urbanos. Sin embargo, cada vez más padres buscan actividades que permitan a sus hijos correr, ensuciarse, descubrir y convivir lejos de una pantalla.
Ese fue precisamente el tema del nuevo episodio de VSD! Lo Mejor de la Guía de la Ciudad, donde Alejandra Guillén, socia fundadora de Campirino, explicó cómo nació un proyecto que busca acercar nuevamente a las familias al campo mediante un laberinto de maíz y diversas actividades recreativas.
«La experiencia no es solo recorrer el laberinto de maíz; también es entender cómo funciona el campo, cómo crece el maíz y acercar a los niños a la agricultura moderna.»
Para Alejandra Guillén, el verdadero valor de una experiencia como esta no está únicamente en la diversión, sino en el contacto con la naturaleza.
Recordó que muchos niños crecen actualmente rodeados de tecnología y pocas oportunidades para explorar espacios abiertos.
«Es muy diferente un niño que crece en ciudad a uno que tiene la oportunidad de enlodarse, pisar los charcos, perderse en un laberinto o encontrarse con una rana. Es otra sensibilidad con la que crecen.»
Además del recorrido entre el maíz, el proyecto incorpora espacios donde los menores pueden jugar con arena, recorrer pistas en bicicleta o convivir con animales y áreas verdes.
Uno de los aspectos que más sorprendió durante el primer fin de semana de operaciones fue precisamente ese.
Alejandra relata que observaron algo que hoy parece poco común.
«No había niños en los celulares, no había niños en las tablets… estaban todos jugando.»
Mientras algunos recorrían el laberinto varias veces, otros utilizaban bicicletas, jugaban en los tractores, compartían juegos tradicionales o simplemente convivían con sus familias.
Incluso muchos padres terminaron integrándose nuevamente al juego.
«Los niños salían del laberinto y cinco minutos después les decían a sus papás: ‘¡Vamos otra vez!’.»
Aunque el laberinto es el principal atractivo, la experiencia busca convertirse en un paseo de varias horas.
Además del recorrido, el lugar ofrece:
«Queríamos crear el lugar al que nosotros mismos quisiéramos traer a nuestros hijos un fin de semana.»
No existe un tiempo establecido. Todo depende de cuánto quiera explorar cada visitante.
Hay personas que completan el recorrido rápidamente y otras que dedican más de una hora a descubrir todos los caminos.
Después, muchas familias permanecen varias horas disfrutando de la comida y del resto de las actividades.
«La gente no se quería ir; los niños seguían jugando y las familias seguían conviviendo.»
Alejandra recomienda asistir con ropa cómoda y calzado cerrado.
Durante la temporada de lluvias incluso invita a aprovechar el clima.
«Que traigan botas de hule, que los niños se metan al lodo, que disfruten la lluvia. Luego llegan a casa cansados… y dormidos.»
También aconseja llevar sombrero y protector solar para disfrutar plenamente la experiencia al aire libre.
Otro de los objetivos del proyecto es que cada visita sea diferente.
Por ello, constantemente incorporan nuevos productores locales, espectáculos infantiles, música en vivo, actividades familiares y experiencias relacionadas con las temporadas del año.
«La magia es que cambia cada día. Si vienes con sol o con lluvia, la experiencia siempre es distinta.»
Existen diversas opciones al aire libre. Una de ellas es Campirino, ubicado en Huimilpan, a pocos minutos de la ciudad, donde las familias pueden recorrer un laberinto de maíz y realizar actividades recreativas.
Depende del ritmo de cada visitante. Algunas personas terminan en pocos minutos y otras permanecen más de una hora explorando todos los caminos.
Sí. Existen diferentes espacios recreativos, aunque los menores deben ingresar al laberinto acompañados por un adulto.
Sí. El lugar cuenta con un parque destinado para perros.
Se recomienda utilizar ropa cómoda, zapato cerrado, sombrero y protector solar. En temporada de lluvias pueden llevar botas y un cambio de ropa para los niños.
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