Te incorporas de la cama, das un paso y necesitas sujetarte porque sientes que podrías desmayarte. El mareo al levantarse puede durar apenas unos segundos, pero también puede repetirse y alterar tu rutina. Conviene prestarle atención si aparece con frecuencia, provoca caídas o llega acompañado de otros síntomas.
Una explicación posible es una caída temporal de la presión arterial al pasar de estar acostado o sentado a ponerse de pie. A esto se le llama hipotensión ortostática.
Al incorporarte, parte de la sangre se acumula momentáneamente en las piernas y el cuerpo necesita ajustarse para mantener su flujo hacia el cerebro. Si tarda en hacerlo, pueden aparecer aturdimiento, visión borrosa o debilidad.
Si sientes que el entorno gira incluso sin levantarte, podría tratarse de vértigo y requerir otra valoración. Cuando la sensación aparece justo al ponerte de pie y mejora al sentarte, conviene revisar qué pudo favorecer una baja de presión.
Falta de líquidos
Beber poca agua, sudar mucho o pasar por un episodio de fiebre, vómito o diarrea puede reducir la cantidad de líquido que circula en el cuerpo. El calor también puede intensificar el aturdimiento.
Medicamentos
Algunos tratamientos para la presión arterial y otros fármacos pueden favorecer estos episodios. No suspendas ni cambies una dosis por tu cuenta; coméntalo con quien te recetó el medicamento.
Cambios en la rutina o en la salud
Permanecer mucho tiempo en cama, consumir alcohol o cambiar de posición de golpe puede influir. Si el mareo se repite, un profesional de salud podrá valorar si existe otra condición que afecte la circulación o la regulación de la presión.
Si la sensación aparece también en otros momentos, podría tener una explicación distinta, como un problema del oído interno, anemia o una baja de azúcar en sangre. Por eso importa describir cómo se siente el mareo y cuándo ocurre.
Tener la presión habitualmente baja no es lo mismo que presentar una caída brusca al levantarte. Una sola medición en casa tampoco explica todo: en consulta pueden revisar tu presión en distintas posiciones, junto con tus síntomas y antecedentes.
Qué hacer si te sucede
Detente y siéntate o recuéstate
Hazlo en cuanto aparezca el mareo para reducir el riesgo de caída. Espera a que pase antes de caminar y levántate de nuevo con calma, cerca de un lugar donde puedas apoyarte.
Cambia de posición por etapas
Al despertar, siéntate primero en el borde de la cama, espera un momento y después ponte de pie. Si vuelve la sensación, siéntate otra vez en lugar de intentar «aguantarla».
Cuida tu hidratación
Beber agua con regularidad puede ayudar si la falta de líquidos contribuye al problema. Si tienes una condición de salud que limita cuánto puedes beber, consulta antes de aumentar la cantidad.
Anota los episodios
Registra cuándo aparecen, cuánto duran y si coinciden con calor, alguna enfermedad o un medicamento nuevo. Estos datos te ayudarán a explicar lo que ocurre durante una consulta.
Busca valoración médica si el mareo es frecuente, empeora o interfiere con tus actividades. Si llegas a desmayarte, aunque sea por poco tiempo, solicita atención pronta.
Si aparece un mareo intenso junto con dolor de pecho, falta de aire, dificultad para hablar, debilidad de un lado del cuerpo o un dolor de cabeza súbito y fuerte, busca atención de urgencia.
Levantarte más despacio puede prevenir algunos episodios, pero no sustituye averiguar la causa cuando el síntoma se repite. Atenderlo a tiempo también ayuda a evitar una caída.
Escuchar las señales de tu cuerpo es parte de cuidar tu bienestar, incluso cuando una molestia parece pasajera. Si quieres seguir explorando temas de salud con información clara para la vida diaria, descarga la Guía de Salud y Bienestar VSD!. Dedicar tiempo a informarte puede ayudarte a reconocer cuándo hacer un cambio en tu rutina, qué preguntas llevar a una consulta y en qué momento pedir atención.