Samara Álvarez y Dany Camboy. / Foto: Joaquín M. Lee
El restaurante argentino especializado en cortes y pastas artesanales, festejó un nuevo aniversario en con una velada especial por el 14 de febrero, consolidándose como uno de los espacios favoritos para celebrar frente a la presa
En medio de un escenario que combina el brillo del agua con el tono dorado del atardecer, La Bocha Náutica conmemora ocho años de historia en Querétaro.
Entre copas de vino, cortes certificados y música en vivo, el restaurante se prepara para una noche que promete más que una simple cena; una experiencia pensada para quedarse en la memoria de quienes buscan celebrar el amor, la amistad o cualquier motivo especial sin revelar de inmediato el ingrediente que lo ha convertido en un referente de la zona.
La Bocha Náutica es la segunda sucursal del grupo en el estado, precedida por La Bocha, ubicada en el llamado corredor gastronómico de Bernardo Quintana, reconocido por la diversidad culinaria que se concentra a lo largo de esta importante vialidad.
Sin embargo, la sede de Juriquilla ha sabido construir su propia identidad: un ambiente más familiar, relajado y cercano, ideal tanto para reuniones íntimas como para celebraciones especiales.
Parte de su éxito radica en su ubicación privilegiada dentro de Plaza Náutica. “Tiene un activo único que es la vista a la presa, que es algo que no ofrece ningún otro espacio”, destaca Enrique Álvarez Garibay, director de marketing del grupo.
Desde la terraza, los comensales reservan con anticipación las mesas pegadas al barandal para coincidir con la puesta del sol, alrededor de las seis o seis y media de la tarde. La atmósfera se complementa con decoración especial en fechas clave y un DJ que adapta la música según el perfil del público, creando una experiencia personalizada bajo el lema “Bocha Time”.
Luis García y Kaori Yamashita. / Foto: Joaquín M. Lee
Las mesas cerca del balcón son las más solicitadas por los comensales. / Foto: Joaquín M. Lee
Un menú con secreta única
En la mesa, la propuesta gastronómica reafirma su sello argentino. El jugo de carne, descrito como una receta “no tan secreta, pero sí única”, se mantiene como el favorito para abrir el apetito.
Como plato fuerte, el bife de chorizo —con certificación de calidad y suavidad— encabeza las preferencias, mientras que la “flor de tango”, combinación de mousse, helado y merengue, corona la experiencia dulce.
Todo puede acompañarse con el vino Tinto La Bocha, elaborado en Baja California por el reconocido enólogo Hugo D’Acosta, cuya trayectoria internacional respalda la etiqueta de la casa.
Gala García y Pablo Ruíz. / Foto: Joaquín M. Lee
Mía Anaya y Carlos Ortiz. / Foto: Joaquín M. Lee
Brindis frente al atardecer
A lo largo de ocho años, La Bocha Náutica no solo ha servido platillos; ha sido escenario de cumpleaños, reuniones de negocios y memorables pedidas de mano, incluso con la presencia del famoso “Patrón”, el mensajero del amor que se ha popularizado en redes sociales.
En este aniversario, el restaurante reafirma que su mayor fortaleza no es únicamente la calidad de sus cortes o su vino exclusivo, sino la capacidad de convertir cada visita en un momento digno de brindarse frente al atardecer.
Raúl Amaya y Valeria Araujo. / Foto: Joaquín M. Lee
Vista única en La Bocha Náutica. / Foto: Joaquín M. Lee
Ramsés Cruz y Esmeralda Lira. / Foto: Joaquín M. Lee