

Hacienda El Salitre destaca por sus espacios llenos de encanto / Foto: Especial
Conoce las haciendas más encantadoras de Querétaro para disfrutar historia, gastronomía y tradición mexicana
Historia, arquitectura colonial, gastronomía y paisajes espectaculares convierten a las haciendas de Querétaro en uno de los grandes atractivos turísticos del estado. Desde antiguas construcciones virreinales hasta exclusivas experiencias de hospedaje, estos espacios ofrecen una forma diferente de descubrir la riqueza cultural queretana durante cualquier época del año.
Querétaro es reconocido por su legado histórico y su riqueza arquitectónica. Muchas de sus haciendas han sido restauradas para ofrecer experiencias que combinan tradición, descanso, gastronomía y naturaleza.
Ya sea para una escapada de fin de semana, una celebración especial o simplemente para conocer parte de la historia de México, estas haciendas permiten disfrutar de entornos únicos donde el pasado y la hospitalidad se encuentran.
Ubicada en Santiago de Querétaro, Hacienda El Salitre destaca por sus espacios llenos de encanto y por ofrecer una experiencia integral para visitantes y huéspedes.
Cuenta con hotel, spa, restaurante, alberca y áreas para eventos, lo que la convierte en una excelente opción para quienes buscan disfrutar de la arquitectura tradicional sin salir de la capital queretana. Su propuesta combina atención personalizada, gastronomía y espacios ideales para el descanso.

A tan solo unos minutos de la ciudad se encuentra Hacienda Lagunillas, un espacio que conserva el encanto de las antiguas haciendas mexicanas.
Además de su arquitectura histórica, ofrece hotel, restaurante, spa y amplios jardines. Uno de sus mayores atractivos es su iglesia, que complementa la experiencia colonial y la convierte en un sitio ideal para quienes buscan conectar con la historia y la tranquilidad del campo queretano.
Para quienes desean explorar uno de los destinos más impresionantes de Querétaro, Hotel Hacienda Concá ofrece una experiencia rodeada por los paisajes de la Sierra Gorda.
Ubicada en Arroyo Seco, esta hacienda cuenta con hotel, alberca, restaurante, spa y temazcal. Su entorno natural, entre montañas, ríos y vestigios históricos, la convierte en un punto estratégico para recorrer la reserva de la biosfera y disfrutar de una escapada de bienestar.

Considerada uno de los espacios más emblemáticos de la ciudad, Hacienda Laborcilla combina historia, arquitectura y una destacada propuesta gastronómica.
Su elegante restauración ha permitido conservar el espíritu de una antigua hacienda, mientras ofrece ambientes sofisticados ideales para disfrutar de una comida especial, reuniones o celebraciones. Su icónico lago y sus jardines la convierten en uno de los lugares más fotografiados de Querétaro.
Ubicada en el municipio de El Marqués, Hacienda Atongo es una de las propiedades históricas más representativas del estado.
Sus muros centenarios, amplios jardines y espacios cuidadosamente restaurados permiten a los visitantes sumergirse en la historia de la región. Actualmente ofrece hospedaje, experiencias gastronómicas y actividades ideales para quienes buscan una escapada con esencia mexicana.

Entre montañas y paisajes naturales, Hacienda Tovares ofrece una experiencia que combina historia, naturaleza y aventura.
Además de sus instalaciones históricas, el lugar es conocido por actividades como recorridos ecuestres y experiencias al aire libre que permiten descubrir otra faceta de Querétaro. Su entorno la convierte en una alternativa ideal para familias, parejas y viajeros que buscan algo más que una visita tradicional.
Cada una de estas haciendas refleja una parte importante de la historia y la identidad queretana. Desde la tranquilidad de la Sierra Gorda hasta la elegancia colonial de los antiguos cascos hacendarios, estos espacios permiten vivir experiencias auténticamente mexicanas.
Si buscas una escapada diferente durante septiembre o cualquier temporada del año, recorrer las haciendas de Querétaro es una excelente manera de descubrir el patrimonio, la gastronomía y la hospitalidad que distinguen al estado.



