

Una noche de danza, memoria y transformación en Querétaro. Foto Sofía Cortés
Con una emotiva gala en el Teatro Metropolitano, el Centro de Danza Internacional Proart celebró su Festival 2026 y 25 años de trayectoria artística. Bajo el concepto ‘Evocando Albores’, la noche reunió memoria, evolución y sensibilidad en una puesta en escena que rindió homenaje a la danza como refugio, lenguaje y transformación humana.
La danza se convirtió en memoria viva, emoción y legado durante el Festival 2026 del Centro de Danza Internacional Proart, una velada especial realizada en el Teatro Metropolitano de Querétaro que también marcó la celebración de los 25 años de trayectoria de la institución.
Bajo el nombre ‘Evocando Albores’, el festival no solo presentó una muestra artística, sino una profunda reflexión sobre el origen, la evolución y el impacto humano del arte a través del movimiento. La gala estuvo impregnada de sensibilidad, nostalgia y agradecimiento, convirtiéndose en un homenaje a todas las personas que han formado parte de la historia de Proart.
Desde el inicio del evento, el mensaje fue claro: la danza transforma, permanece y deja huella. La frase central del festival, ‘La luz cambia, pero nunca deja de brillar’, resumió perfectamente el espíritu de la noche.

Durante el discurso inaugural, Adriana Covarrubias Herrera, directora general y fundadora de Proart, compartió un emotivo mensaje sobre el camino recorrido durante estos 25 años.
Conmovida, habló sobre el esfuerzo colectivo detrás de cada escenario, ensayo y generación de bailarinas que han pasado por la academia. También destacó que más allá de los logros artísticos, lo verdaderamente importante ha sido el impacto humano y emocional sembrado en la vida de cientos de personas.
‘Estos 25 años representan un punto de reflexión y memoria’, expresó, recordando los desafíos, los sueños que parecían imposibles y los sacrificios silenciosos que acompañaron la construcción del proyecto.
La directora agradeció especialmente a docentes, alumnos, familias, colaboradores y aliados estratégicos que han acompañado a Proart desde sus inicios, reconociendo que el crecimiento del centro ha sido posible gracias a una comunidad que cree profundamente en el arte y en la educación artística.

De acuerdo con el mensaje compartido durante el evento, el concepto buscó explorar las raíces del movimiento, la importancia de la técnica y la necesidad de honrar el origen sin dejar de evolucionar.
La dirección artística explicó que el festival surgió como una manera de entender esta nueva etapa de Proart, manteniendo viva la esencia que ha caracterizado al centro durante años, pero abriendo también la puerta a nuevos lenguajes y formas de expresión.
Uno de los mensajes más significativos de la noche giró en torno a la idea de que la tradición no debe permanecer inmóvil, sino fortalecerse con el tiempo, las experiencias y las transformaciones del mundo.
‘El futuro está en la mezcla’, fue una de las reflexiones que resonó con fuerza durante la gala, destacando la importancia de construir arte desde la sensibilidad, la diversidad y la autenticidad.

Más allá de la técnica y el espectáculo visual, el Festival 2026 de Proart dejó claro que la danza también puede convertirse en refugio emocional, identidad y forma de conexión humana. A lo largo de la noche, cada coreografía y cada intervención transmitieron la filosofía que ha acompañado a la institución durante más de dos décadas, enseñar a mirar el mundo con sensibilidad y encontrar belleza en el movimiento.
La directora artística compartió que uno de los mayores aprendizajes de estos años ha sido comprender que el arte puede acompañar, sanar y dejar algo vivo en quienes lo experimentan.
El festival también estuvo cargado de agradecimientos personales y familiares, recordando a las personas que han sido parte fundamental en la construcción del proyecto artístico y humano de Proart.
Con una recepción a las 7:30 de la noche y el inicio oficial del espectáculo a las 8:00 p.m., el Teatro Metropolitano recibió a familias, alumnos, artistas y amantes de la danza que se reunieron para celebrar un cuarto de siglo de historia artística.
La puesta en escena destacó por su estética elegante, conceptual y profundamente emotiva, acompañada de una narrativa que conectó el pasado, el presente y el futuro de la institución. El Festival 2026 de Proart no solo celebró una trayectoria; también reafirmó el papel de la danza como una herramienta capaz de construir comunidad, inspirar generaciones y mantener viva la sensibilidad artística en Querétaro.
Porque, como lo expresó el espíritu de la noche, la luz cambia pero nunca deja de brillar.
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