

Marta Elena Soto Obregón, secretaria de Educación en el Estado, explicó qué deben revisar madres, padres y estudiantes antes de elegir una escuela, tanto en educación básica como en bachillerato, carreras universitarias y formación técnica.
La secretaria de Educación explica cómo revisar el RVOE, elegir escuela en Querétaro y acompañar a los jóvenes al elegir carrera
Elegir una escuela para los hijos o decidir dónde estudiar una carrera puede generar dudas, presión y miedo a equivocarse. Frente a la gran cantidad de opciones educativas en Querétaro, las familias necesitan contar con criterios claros para comparar instituciones y tomar una decisión que responda a sus necesidades reales.
En el capítulo 19 de VSD! Lo Mejor de la Guía de la Ciudad, Marta Elena Soto Obregón, secretaria de Educación en el Estado, explicó qué deben revisar madres, padres y estudiantes antes de elegir una escuela, tanto en educación básica como en bachillerato, carreras universitarias y formación técnica.
Uno de los puntos centrales de la conversación fue la importancia de comprobar que la institución cuenta con los permisos correspondientes y, en el caso de las escuelas particulares, con el Registro de Validez Oficial de Estudios, conocido como RVOE. La secretaria señaló que en Querétaro existen registros estatales y federales, y recomendó consultar la información antes de inscribirse.
La búsqueda puede realizarse en la página de la Secretaría de Educación. Si una institución no aparece en el registro estatal, las familias pueden revisar el registro federal o solicitar orientación directamente ante la autoridad educativa. Este paso es especialmente importante cuando una escuela promete terminar una carrera en tiempos inusualmente cortos o entregar un certificado en pocos meses.
La validez oficial funciona como un piso de seguridad educativa. Después de comprobarla, la decisión puede considerar otros elementos relacionados con las preferencias del estudiante y la dinámica de cada familia.
La escuela más cercana no siempre es la que aparece primero en la publicidad, pero puede ser una buena opción si cumple con los requisitos oficiales y responde a las necesidades de la familia. Los tiempos de traslado, la cercanía con el trabajo de los padres, los horarios y la organización cotidiana influyen directamente en la experiencia escolar.
La recomendación es que madres y padres se pregunten qué necesitan como familia antes de comenzar a comparar instituciones. Para algunas personas será importante una oferta amplia de actividades; para otras, un ambiente más pequeño, flexibilidad para estudiantes que practican deporte o una mayor formación en inglés, cultura, ciencias o tecnología.
No todos los estudiantes tienen los mismos intereses. Algunos pueden buscar una escuela con instalaciones deportivas; otros, una institución con mayor énfasis en matemáticas, idiomas, cultura o tecnología. Por eso, además de revisar documentos y costos, conviene visitar los planteles, conocer sus espacios, preguntar por su propuesta educativa y observar si el ambiente resulta adecuado para el alumno.
La visita también permite calcular el tiempo real de traslado y conversar con responsables del plantel. La decisión no debe basarse únicamente en lo que promete un anuncio, sino en la información que la familia pueda comprobar.
Cuando la decisión corresponde a un joven, la secretaria recomendó mirar más allá de las carreras tradicionales. Antes de elegir una licenciatura o ingeniería, es importante investigar en qué consiste, dónde puede trabajar una persona egresada, qué materias incluye y qué instituciones la ofrecen.
Las visitas guiadas, las pláticas informativas y el contacto con las universidades pueden ayudar a que el estudiante conozca opciones que quizá no había considerado. La información es indispensable para que la elección sea libre: no se puede decidir con libertad cuando solo se conocen cuatro o cinco alternativas.
La familia puede acompañar la búsqueda, pero no debe sustituir al estudiante. Incluso cuando los padres tienen una profesión o una expectativa específica, corresponde al joven tomar una decisión informada y recibir apoyo si después descubre que la carrera o la escuela no era lo que esperaba.
Durante la entrevista también se habló de los derechos de niñas, niños y adolescentes dentro de la escuela. La secretaria distinguió entre el derecho a estar en la escuela y el derecho a aprender. Esto implica que los estudiantes cuenten con docentes, condiciones de seguridad, atención a las situaciones que afecten su desarrollo y un entorno que permita concentrarse en sus estudios.
En casos de bullying, ausencia prolongada de un docente o cualquier situación que afecte el aprendizaje, las familias deben acercarse a la escuela y buscar las vías institucionales correspondientes. La responsabilidad no recae únicamente en el estudiante: la escuela y los padres deben actuar como aliados para proteger sus derechos.
La conversación cerró con una idea esencial: la educación no ocurre únicamente dentro del salón de clases. La escuela, los padres y el estudiante forman un triángulo que necesita comunicación y acuerdos.
Los docentes observan durante varias horas aspectos que la familia quizá no alcanza a identificar. Por eso, cuando un maestro comunica una preocupación, conviene escucharlo y trabajar en conjunto. Al mismo tiempo, la familia debe asumir su responsabilidad de acompañar, establecer acuerdos y mantener interés en la trayectoria escolar, aun cuando el ritmo de vida sea complicado.
Elegir una escuela es una decisión importante, pero no tiene que ser una apuesta a ciegas. Verificar la validez oficial, conocer las necesidades del estudiante, calcular la logística familiar, investigar las opciones y mantener una comunicación constante permite construir una elección más consciente.
La validez oficial y los permisos correspondientes. En escuelas particulares, es importante verificar el Registro de Validez Oficial de Estudios, conocido como RVOE, en los registros estatal o federal.
No necesariamente. Después de comprobar que la institución cumple con los requisitos oficiales, la familia debe valorar la cercanía, la propuesta educativa, las instalaciones, los horarios y las necesidades del estudiante.
Conviene preguntar por la propuesta educativa, la preparación de los docentes, las actividades, los horarios, los apoyos disponibles, la atención a situaciones de convivencia y los costos completos.
Acompáñalo a investigar planes de estudio, campos laborales, universidades y visitas guiadas. Ayudar no significa imponer una profesión, sino acercarle información para que decida con libertad.
Acércate primero a la dirección y solicita información sobre los protocolos y vías institucionales. Si la situación afecta el aprendizaje, la seguridad o los derechos del estudiante, busca orientación ante la autoridad educativa correspondiente.
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