

El viñedo ofrece recorridos, catas y experiencias gastronómicas en el Valle de Bernal / Foto: Especial
Bodega San Juanito impulsa los tintos de Querétaro con más de 140 medallas, enoturismo y una apuesta sustentable. Conoce su historia y visita el viñedo.
Bodega San Juanito fortalece la identidad vitivinícola de Querétaro con una producción enfocada en tintos, más de 140 medallas y una experiencia enoturística en el Valle de Bernal.
El proyecto de Antonio Treviño y su familia convirtió un terreno de condiciones complejas en un viñedo que apuesta por la calidad, la persistencia y la sustentabilidad.
La historia del viñedo comenzó en 2009, cuando la familia Treviño decidió desarrollar un proyecto vitivinícola en un terreno de Querétaro que originalmente había sido adquirido para construir una casa de descanso.
La inspiración surgió en Italia, donde Antonio Treviño trabajó como voluntario en viñedos de la Toscana. Ahí conoció las labores del campo, el ritmo de las pequeñas empresas familiares y el proceso para transformar la uva en vino.
Al regresar a México, quiso recuperar la técnica y el espíritu de ese oficio. Sin embargo, los primeros diagnósticos no eran alentadores debido a las heladas tardías, las lluvias inoportunas, el granizo y las condiciones del suelo.

Una visita a Napa, California, cambió el rumbo del proyecto. La elección adecuada de portainjertos abrió una nueva oportunidad para establecer el viñedo.
Las primeras hectáreas se plantaron en 2011 con variedades de ciclo corto como Malbec y Syrah. Posteriormente se incorporaron Tempranillo y Cabernet Sauvignon, mientras que el Merlot se sumó en 2020.
La primera vendimia fue pequeña y rústica, pero sus botellas de ensayo obtuvieron medallas. Este resultado convenció a la familia de continuar invirtiendo en la bodega, las barricas y el equipo.
El proceso también enfrentó pérdidas. En 2015, una plaga de abejas echó a perder una cosecha completa. Para Antonio Treviño, cada año ha representado una lección marcada tanto por los éxitos como por las dificultades del campo.
Con el tiempo, Bodega San Juanito diversificó su producción hasta reunir alrededor de diez etiquetas. Su propuesta incluye vinos jóvenes, reservas y alternativas de mayor crianza.
Entre sus líneas destacan:
Este último representa una opción poco habitual en la región y se ha convertido en una de las etiquetas reconocidas de la bodega en ferias y concursos.
Los vinos de San Juanito han llegado a ciudades como Bruselas, Londres, París, Nueva York y San Francisco. En conjunto, han recibido más de 140 medallas, lo que contribuye a posicionar a Querétaro dentro del panorama vitivinícola.
La propuesta resulta relevante porque apuesta por los tintos en una región conocida principalmente por sus blancos y espumosos. Así, el proyecto suma una nueva identidad a la tradición vinícola del estado.
Detrás de esta evolución se encuentra una filosofía basada en la determinación: persistir ante las condiciones adversas y demostrar que Querétaro también puede producir tintos reconocidos.
La visión del viñedo también contempla su impacto ambiental. Bodega San Juanito ha medido su huella de carbono, que pasó de 300 a 500 toneladas anuales al incluir las actividades de turismo y hospedaje.

Además, trabaja con MexiCO2 para compensar esa huella mediante proyectos certificados. La meta declarada por el proyecto consiste en avanzar más allá de la neutralidad y alcanzar un balance positivo.
La propuesta de Bodega San Juanito no se limita a la producción de vino. Los visitantes pueden recorrer el viñedo, conocer la bodega, disfrutar una cata y comer en su terraza ubicada en el Valle de Bernal.
Esta experiencia permite acercarse al trabajo detrás de cada etiqueta y conocer una historia familiar que ha contribuido a consolidar a Querétaro como tierra de vinos.
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