

Juan Pablo Murra y Michael Fung. / Foto: Carlos Curiel.
En medio de un escenario global marcado por tensiones geopolíticas, disrupciones tecnológicas y desafíos sociales, el congreso sobre educación se consolida como un espacio de diálogo y reflexión que reivindica a la educación superior como una fuente activa de esperanza, innovación y construcción de futuros posibles
En un escenario global donde la incertidumbre parece haberse normalizado, la educación vuelve a ser interpelada no solo por su capacidad de adaptación, sino por su sentido más profundo.
Tensiones geopolíticas, transformaciones tecnológicas vertiginosas y desafíos sociales persistentes obligan a preguntarse cuál es hoy el lugar de las universidades. Lejos de ser una discusión técnica, el debate apunta a algo más esencial: si la educación aún puede ser un espacio de confianza, de esperanza y de futuro compartido en un mundo que avanza sin certezas.
Bajo esta premisa, el IFE Conference se consolidó como un espacio de encuentro entre investigadores, líderes académicos y expertos, para repensar el papel de las instituciones educativas frente a sociedades que parecen otorgar cada vez más poder a la tecnología, a veces en detrimento de los objetivos humanos y sociales de la educación.
El encuentro partió de una idea central: educar no es transferir conocimiento, sino formar criterios, cultivar la agencia de las personas y acompañarlas en la construcción de proyectos de vida capaces de incidir en su entorno. En ese sentido, las universidades son llamadas a ser espacios de diálogo riguroso, generación de ideas y exploración de futuros posibles.
Durante la ceremonia de inauguración del IFE Conference 2026, realizada en la Arena Borregos del Tecnológico de Monterrey, el rector Juan Pablo Murra Lascurain subrayó que el aprendizaje debe recuperar su capacidad de unir en tiempos de fragmentación.
“En un mundo increíblemente fragmentado, el aprendizaje y la educación deben servir para derribar barreras y construir puentes”, afirmó, al tiempo que destacó que las universidades deben ser “portadoras del recuerdo de la existencia de un futuro”, capaces de transformar la incertidumbre en oportunidad colectiva.
Murra también hizo énfasis en el papel de la inteligencia artificial dentro de las instituciones educativas, siempre que esta se entienda como una herramienta y no como un sustituto de lo humano.
“La inteligencia artificial no debe reemplazar a las personas, sino potenciarlas”, señaló, recordando que “la dimensión humana del aprendizaje, el buen juicio, la ética y la relación entre las personas siguen siendo lo fundamental”.
Desde esta visión, el IFE Conference fue planteado como “una plataforma de encuentro, de diálogo y aprendizaje”, donde nadie tiene todas las respuestas, pero sí la responsabilidad de aprender a formular las preguntas relevantes.
El alcance del encuentro quedó reflejado en sus cifras y contenidos. Con más de 4 mil 300 asistentes presenciales, mil 450 participantes en línea y representantes de 46 países, el IFE Conference 2026 se organizó en cinco grandes summits que cubrieron desde la educación temprana hasta las fronteras de la investigación y la inteligencia artificial.
En este contexto, Michael Fung, director ejecutivo del Institute for the Future of Education (IFE), advirtió sobre los cambios geopolíticos, la competencia por el talento y el surgimiento de la economía de habilidades.
“Cada vez escuchamos más conversaciones sobre lo que significa ser humano, especialmente por la promesa de lo que la inteligencia puede hacer en tareas repetibles; por eso, las habilidades humanas cobran mayor relevancia”, afirmó.
A lo largo de tres días, el IFE Conference dejó una idea clara: la educación no puede ser una esperanza pasiva. Como señaló Murra, se trata de una esperanza que se construye al ver a otros crear valor, conversar, aprender y actuar.
En tiempos de incertidumbre, educar se convierte así en un acto consciente de resistencia y de responsabilidad colectiva, donde las universidades no solo enseñan, sino que ayudan a imaginar, sostener y hacer posible un futuro que aún merece ser construido.



